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Las patologías del sistema músculo esquelético constituyen afecciones prevalentes y la principal causa de invalidez en equinos de deporte. Esto se debe a que estos ejemplares están sometidos a continuos traumas, sean estos, únicos de alta intensidad o lo que es más frecuente de baja intensidad repetitivo en el tiempo, lo cual lleva a la presentación de distintos tipos y grados de claudicaciones que en definitiva se traduce en una disminución de la capacidad funcional del animal y en una menor duración de su vida atlética útil.
En las lesiones de huesos y articulaciones de las extremidades del caballo se han obtenido los mayores avances, principalmente en lo que se refiere al diagnóstico, tratamiento y retorno del animal a sus actividades normales, no así, en lo que respecta a patologías de tendones y ligamentos, los que cursan con diversas alteraciones muchas de las cuales resultan invalidantes para la función que desarrolla el ejemplar. Desafortunadamente, las afecciones de estas estructuras constituyen una situación clínica compleja, básicamente, debido al pronóstico que acompaña al cuadro desde su inicio, de reservado a desfavorable para la función, producto de no disponer hasta la fecha de una terapia 100% efectiva, como también debido al ineficiente proceso de reparación que caracteriza a estas estructuras, que a su vez, es responsable del alto porcentaje de recidivas con que cursan los cuadros de tendinitis y desmitis.
Esfuerzos diagnósticos variados se han llevado a cabo con el fin de evaluar la real magnitud del daño tendineo y/o ligamentoso, que permitan instaurar una terapia adecuada y que, a su vez, permita el retorno del animal lo antes posible a competencia. En los últimos años, se ha implementado en nuestro medio, como técnica de elección en el diagnóstico y evaluación de las patologías de tendones y ligamentos en el equino, el uso de la ultrasonografía. Esta técnica, no invasiva, permite una precoz y clara detección de lesiones en tendones, ligamentos, vainas sinoviales, músculos, cápsulas articulares y cartílagos. La detección de estas lesiones permite un pronóstico de la patología más exacto, la elección de una terapia más eficiente y el monitoreo del proceso de cicatrización. Así mismo, han surgido nuevas alternativas terapéuticas producto de un mayor conocimiento en el último tiempo de los cambios fisiopatológicos con que cursan los cuadros tendíneos y ligamentosos.
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