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Como se mencionó antes, el diagnóstico por imágenes, mediante ultrasonografía, trabaja fundamentalmente con dos vistas: longitudinal y transversal.
La vista longitudinal entrega información de la región palmar del metacarpo o plantar del metatarso del equino, al aplicar el transductor en la piel de dichas áreas, se obtiene una imagen en la pantalla del ecógrafo, que en su extremo superior muestra lo que representa a la piel. Por debajo de ésta, se observa el tendón flexor superficial el cual emite ecos de menor amplitud que la piel, por lo que se ve menos ecoico. El tendón flexor superficial presenta una imagen homogénea, visualizándose una arquitectura interna formada por finas líneas dispuestas paralelamente.
Inmediatamente por debajo del tendón flexor superficial, se observa la imagen del tendón flexor profundo. La interfase entre éste y el tendón flexor superficial aparece como una discreta línea más blanca.
La imagen del tendón flexor profundo es parecida a la del tendón flexor digital superficial, pero se presenta con una estructura más homogénea y ecoica que el tendón flexor superficial.
La interfase entre el tendón flexor profundo y el ligamento accesorio del mismo, que es la estructura que está situada a mayor profundidad, se presenta como una línea muy ecoica.
Se observa una zona menos ecoica dorsal al ligamento accesorio del tendón flexor digital profundo, que presenta tejido conectivo vascular laxo, el cual es menos ecogénico que los flexores.
El ligamento accesorio del tendón flexor profundo se presenta en su zona proximal más grueso que en la distal. Esta estructura emerge del ligamento carpa¡ palmar y desaparece a nivel de la fosa supracondilar en el tercio medio del metacarpo, dentro del tendón flexor profundo. La ecogenicidad del ligamento accesorio es mayor que la de los tendones flexores.
El ligamento suspensorio es la estructura más interna, ésta aparece como una estructura menos ecogénica y menos homogénea, en relación a los tendones flexores. La imagen de este ligamento está dada por la presencia tanto de tejido muscular como también de tejido fibroso que compone esta estructura, los cuales se caracterizan por ser menos ecogénicos.
Se puede distinguir la irrigación proveniente de la arteria mediana, la cual se visualiza como una banda anecoica y pulsátil. Debido a la marcada diferencia en impedancia, la interfase entre el hueso y los tejidos adyacentes a él, se presenta como una imagen hiperecoica, es decir, sólo se ve una línea blanca a lo largo del margen palmar del gran metacarpiano o gran metatarsiano y de los huesos sesamoídeos proximales. Una mínima cantidad de ecos se ve detrás de estas estructuras, y son presentados como artefactos de reververancia. No obstante, se debe mencionar que esta línea blanca sirve para orientarse en la imagen. La vista transversal de la región en estudio presenta al tendón flexor superficial en forma oval, y los bordes palmar o plantar, medio y lateral redondeados, mientras que el borde dorsal se observa plano . En el tercio medio, el tendón flexor superficial presenta su área más pequeña al corte transversal.
El tendón flexor profundo en la zona proximal aparece con leves septos internos que, probablemente, reflejan las porciones del tendón que emergen de las tres cabezas musculares que lo conforman.
En la porción proximal y media el tendón flexor digital profundo aparece siempre más grueso en la parte lateral que en la parte medial.
Hacia el tercio distal, el tendón flexor superficial se ensancha, aplana y abraza al tendón flexor profundo, de esta forma se observa éste último envuelto por el tendón flexor digital superficial.
La arteria mediana se puede visualizar cerca del borde medio del tendón flexor digital profundo.
El ligamento accesorio del tendón flexor profundo se observa más ancho y más grueso en la parte proximal, estrechándose hasta insertarse en el tendón flexor digital profundo. La vena palmar medial y lateral se puede ver ocupando el área entre el ligamento accesorio del tendón flexor profundo y el ligamento suspensorio.
En la zona distal se observa la división del ligamento suspensorio, en dos ramas, una lateral y otra medial. Para poder visualizar estas ramas completas es necesario muchas veces orientar oblicuamente el transductor, de otro modo difícilmente se puede obtener una buena imagen de éstas. La vena palmar metacarpal o metatarsal se ve, frecuentemente, en la región media entre el ligamento suspensorio y el segmento óseo correspondiente.
Sobre el tercio distal, el ligamento intersesamoídeo se puede observar cerca del punto donde se encuentran los huesos sesamoídeos proximales.
Al realizar el examen ultrasonográfico, con el miembro flectado, se observa que la imagen de los tendones flexores y el ligamento accesorio, es menos ecogénica en relación a la imagen con el miembro apoyado sobre el suelo. Esta diferencia se da por el cambio en la orientación de las fibras de colágeno, de este modo, al estar el miembro en tensión las fibras de colágeno actúan como reflectores especulares y al estar flectado actúan como reflectores difusos de ecos. Por otra parte, el patrón ecogénico del ligamento suspensorio no se ve afectado, ya que siempre permanece en tensión.
Se han realizado estudios que demuestran una alta correlación entre la imagen ecográfica y la evaluación histológica de tendones y ligamentos, tanto en estructuras sanas como en estructuras injuriadas. Esto permite que el examen ultrasonográfico sea una excelente herramienta para el diagnóstico de patologías de las estructuras antes mencionadas.
Tomando en cuenta que los signos ultrasonográficos son bastante consistentes para evaluar lesiones de tendones y ligamentos, se han establecido variables, a través de las cuales se puede efectuar la caracterización de estas injurias. Estas variables son:
1.- Porcentaje del área transversal comprometida.
2.- Extensión de la región comprometida, dentro del área transversal.
3.- Localización de la lesión.
4.- Alteraciones de la ecogenicidad.
5.- Patrón de ecogenicidad alterado (homogéneo, heterogéneo, focal o difuso).
6.- Alteraciones del patrón de fibras, observado en la vista longitudinal
7.- Cambios en la lesión a través del tiempo. La modificación del tamaño es uno de los criterios más confiables en la identificación de las patologías de tendones y ligamentos. Generalmente, las tendinopatías y desmopatías son acompañadas por un aumento de tamaño en los estados tempranos de la lesión, siendo responsables de este aumento la hemorragia, el edema y un incremento en el contenido celular. Estos procesos, que caracterizan los estados tempranos de las lesiones de tendones y ligamentos, dan origen a una imagen anecoica o hipoecoica, la cual varía en la medida que avanza el proceso de reparación. Cabe destacar, que cuando las áreas de baja ecogenicidad son localizadas sobre los márgenes de la estructura comprometida, la forma de la parte ecogénica del tendón y ligamento es modificada y el tamaño no puede ser evaluado con precisión.
De la misma forma, las variaciones en la ecogenicidad de las estructuras lesionadas permiten estimar el grado de la lesión y también monitorear el proceso de reparación. Es así, como se puede observar que la imagen anecoica que caracteriza los estados tempranos de la lesión, varía a hipoecoica en la medida que se presenta el tejido de granulación; hasta llegar a un tejido fibroso maduro que presenta una imagen con una ecogenicidad similar al tejido normal.
Durante el período de reparación es necesario tomar ecografías seriadas, para poder evaluar la respuesta a la terapia y el momento en que el ejemplar puede volver al trabajo.
Se recomienda una vuelta al entrenamiento cuando la imagen ecográfica no presenta lesión en el área central, se ha reestablecido la organización lineal de las fibras de colágeno, no existen adherencias y la cantidad de tejido fibroso es mínima.
En cuanto a la terapia, un manejo exitoso de la injuria de los tejidos blandos en el equino atleta, depende de varios factores: Un diagnóstico temprano; un tiempo de intervención apropiado para los procedimientos invasívos y los períodos de rehabilitación necesarios. Aumentos graduales de ejercicio controlado, con los incrementos apropiados en relación a los tipos y nivel de actividad, todo bajo seguimiento ultrasonográfico de la evolución del cuadro, integrarán una respuesta favorable al plan de tratamiento. En cuanto se diagnostica la lesión, mediante métodos de exploración física y el diagnóstico ultrasonográfico, el tratamiento debe ser llevado a cabo lo antes posible. La terapia medicamentosa comúnmente empleada en las injurias, agudas o sobreagudas, de tejidos blandos es aquella que apunta a reducir la respuesta inflamatoria en el sitio injuriado. Sistémicamente se usan antiinflamatorios esteroidales y no esteroidales, antihistamínicos, enzimas, DIVISO y diuréticos. En forma tópica se usan la aplicación de hielo, cataplasmas, drogas tópicas que incluyen DIVISO y preparaciones frías que inhiben la cascada de la inflamación.
Los objetivos del tratamiento antiinflamatorio se dirigen inicialmente a reducir y eliminar el calor, la inflamación y el dolor, no obstante, secuelas de la fase aguda, como fibrosis y formaciones cicatriciales también se reducen. Si los efectos transitorios de la terapia médica se acoplan al cese del ejercicio, habrá una apariencia anatómica mejorada de la estructura afectada.
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