Monografías de Medicina Veterinaria, Vol.20, N°1, julio 2000
Tendonitis en equinos de deporte actualización fisiopatológica y terapéutica

[ Evaluación ultrasonográfica de tendones y ligamentos ]

Como se mencionó antes, el diagnóstico por imágenes, mediante ultrasonografía, traba­ja fundamentalmente con dos vistas: longitudinal y transversal.

La vista longitudinal entrega información de la región palmar del metacarpo o plantar del metatarso del equino, al aplicar el transductor en la piel de dichas áreas, se obtiene una imagen en la pantalla del ecógrafo, que en su extremo superior muestra lo que repre­senta a la piel. Por debajo de ésta, se obser­va el tendón flexor superficial el cual emite ecos de menor amplitud que la piel, por lo que se ve menos ecoico. El tendón flexor superficial presenta una imagen homogénea, visualizándose una arquitectura interna for­mada por finas líneas dispuestas paralela­mente.

Inmediatamente por debajo del tendón flexor superficial, se observa la imagen del ten­dón flexor profundo. La interfase entre éste y el tendón flexor superficial aparece como una discreta línea más blanca.

La imagen del tendón flexor profundo es pa­recida a la del tendón flexor digital superfi­cial, pero se presenta con una estructura más homogénea y ecoica que el tendón flexor superficial.

La interfase entre el tendón flexor profundo y el ligamento accesorio del mismo, que es la estructura que está situada a mayor pro­fundidad, se presenta como una línea muy ecoica.

Se observa una zona menos ecoica dorsal al ligamento accesorio del tendón flexor digital profundo, que presenta tejido conectivo vascular laxo, el cual es menos ecogénico que los flexores.

El ligamento accesorio del tendón flexor pro­fundo se presenta en su zona proximal más grueso que en la distal. Esta estructura emerge del ligamento carpa¡ palmar y des­aparece a nivel de la fosa supracondilar en el tercio medio del metacarpo, dentro del tendón flexor profundo. La ecogenicidad del ligamento accesorio es mayor que la de los tendones flexores.

El ligamento suspensorio es la estructura más interna, ésta aparece como una estruc­tura menos ecogénica y menos homogénea, en relación a los tendones flexores. La ima­gen de este ligamento está dada por la pre­sencia tanto de tejido muscular como tam­bién de tejido fibroso que compone esta estructura, los cuales se caracterizan por ser menos ecogénicos.

Se puede distinguir la irrigación provenien­te de la arteria mediana, la cual se visualiza como una banda anecoica y pulsátil. Debido a la marcada diferencia en impedan­cia, la interfase entre el hueso y los tejidos adyacentes a él, se presenta como una ima­gen hiperecoica, es decir, sólo se ve una línea blanca a lo largo del margen palmar del gran metacarpiano o gran metatarsiano y de los huesos sesamoídeos proximales. Una mínima cantidad de ecos se ve detrás de estas estructuras, y son presentados como artefactos de reververancia. No obs­tante, se debe mencionar que esta línea blanca sirve para orientarse en la imagen. La vista transversal de la región en estudio presenta al tendón flexor superficial en for­ma oval, y los bordes palmar o plantar, me­dio y lateral redondeados, mientras que el borde dorsal se observa plano . En el tercio medio, el tendón flexor superficial presenta su área más pequeña al corte transversal.

El tendón flexor profundo en la zona proximal aparece con leves septos internos que, probablemente, reflejan las porciones del tendón que emergen de las tres cabe­zas musculares que lo conforman.

En la porción proximal y media el tendón flexor digital profundo aparece siempre más grueso en la parte lateral que en la parte medial.

Hacia el tercio distal, el tendón flexor superfi­cial se ensancha, aplana y abraza al tendón flexor profundo, de esta forma se observa éste último envuelto por el tendón flexor digital superficial.

La arteria mediana se puede visualizar cer­ca del borde medio del tendón flexor digital profundo.

El ligamento accesorio del tendón flexor pro­fundo se observa más ancho y más grueso en la parte proximal, estrechándose hasta in­sertarse en el tendón flexor digital profundo. La vena palmar medial y lateral se puede ver ocupando el área entre el ligamento acceso­rio del tendón flexor profundo y el ligamento suspensorio.

En la zona distal se observa la división del ligamento suspensorio, en dos ramas, una lateral y otra medial. Para poder visualizar estas ramas completas es necesario mu­chas veces orientar oblicuamente el transductor, de otro modo difícilmente se puede obtener una buena imagen de éstas. La vena palmar metacarpal o metatarsal se ve, frecuentemente, en la región media en­tre el ligamento suspensorio y el segmento óseo correspondiente.

Sobre el tercio distal, el ligamento interse­samoídeo se puede observar cerca del pun­to donde se encuentran los huesos sesamoídeos proximales.

Al realizar el examen ultrasonográfico, con el miembro flectado, se observa que la ima­gen de los tendones flexores y el ligamento accesorio, es menos ecogénica en relación a la imagen con el miembro apoyado sobre el suelo. Esta diferencia se da por el cambio en la orientación de las fibras de colágeno, de este modo, al estar el miembro en ten­sión las fibras de colágeno actúan como re­flectores especulares y al estar flectado ac­túan como reflectores difusos de ecos. Por otra parte, el patrón ecogénico del ligamento suspensorio no se ve afectado, ya que siem­pre permanece en tensión.

Se han realizado estudios que demuestran una alta correlación entre la imagen ecográfica y la evaluación histológica de tendones y ligamentos, tanto en estructu­ras sanas como en estructuras injuriadas. Esto permite que el examen ultrasonográfico sea una excelente herramienta para el diag­nóstico de patologías de las estructuras antes mencionadas.

Tomando en cuenta que los signos ultrasonográficos son bastante consistentes para evaluar lesiones de tendones y liga­mentos, se han establecido variables, a tra­vés de las cuales se puede efectuar la ca­racterización de estas injurias. Estas varia­bles son:

1.- Porcentaje del área transversal compro­metida.
2.- Extensión de la región comprometida, dentro del área transversal.
3.- Localización de la lesión.
4.- Alteraciones de la ecogenicidad.
5.- Patrón de ecogenicidad alterado (homo­géneo, heterogéneo, focal o difuso).
6.- Alteraciones del patrón de fibras, obser­vado en la vista longitudinal
7.- Cambios en la lesión a través del tiempo. La modificación del tamaño es uno de los criterios más confiables en la identificación de las patologías de tendones y ligamentos. Generalmente, las tendinopatías y desmopatías son acompañadas por un au­mento de tamaño en los estados tempranos de la lesión, siendo responsables de este aumento la hemorragia, el edema y un incre­mento en el contenido celular. Estos proce­sos, que caracterizan los estados tempranos de las lesiones de tendones y ligamentos, dan origen a una imagen anecoica o hipoecoica, la cual varía en la medida que avanza el proceso de reparación. Cabe des­tacar, que cuando las áreas de baja ecogenicidad son localizadas sobre los már­genes de la estructura comprometida, la for­ma de la parte ecogénica del tendón y ligamento es modificada y el tamaño no puede ser evaluado con precisión.

De la misma forma, las variaciones en la ecogenicidad de las estructuras lesionadas permiten estimar el grado de la lesión y tam­bién monitorear el proceso de reparación. Es así, como se puede observar que la imagen anecoica que caracteriza los estados tempranos de la lesión, varía a hipoecoica en la medida que se presenta el tejido de granulación; hasta llegar a un tejido fibroso maduro que presenta una imagen con una ecogenicidad similar al tejido normal.

Durante el período de reparación es nece­sario tomar ecografías seriadas, para poder evaluar la respuesta a la terapia y el mo­mento en que el ejemplar puede volver al trabajo.

Se recomienda una vuelta al entrenamiento cuando la imagen ecográfica no presenta le­sión en el área central, se ha reestablecido la organización lineal de las fibras de colágeno, no existen adherencias y la cantidad de tejido fibroso es mínima.

En cuanto a la terapia, un manejo exitoso de la injuria de los tejidos blandos en el equi­no atleta, depende de varios factores: Un diagnóstico temprano; un tiempo de inter­vención apropiado para los procedimientos invasívos y los períodos de rehabilitación necesarios. Aumentos graduales de ejerci­cio controlado, con los incrementos apropia­dos en relación a los tipos y nivel de activi­dad, todo bajo seguimiento ultrasonográfico de la evolución del cuadro, integrarán una respuesta favorable al plan de tratamiento. En cuanto se diagnostica la lesión, median­te métodos de exploración física y el diag­nóstico ultrasonográfico, el tratamiento debe ser llevado a cabo lo antes posible. La tera­pia medicamentosa comúnmente emplea­da en las injurias, agudas o sobreagudas, de tejidos blandos es aquella que apunta a reducir la respuesta inflamatoria en el sitio injuriado. Sistémicamente se usan antiinflamatorios esteroidales y no esteroidales, antihistamínicos, enzimas, DIVISO y diuréticos. En forma tópica se usan la aplicación de hielo, cataplasmas, drogas tópicas que incluyen DIVISO y preparacio­nes frías que inhiben la cascada de la infla­mación.

Los objetivos del tratamiento antiinflamatorio se dirigen inicialmente a reducir y eliminar el calor, la inflamación y el dolor, no obstan­te, secuelas de la fase aguda, como fibrosis y formaciones cicatriciales también se re­ducen. Si los efectos transitorios de la tera­pia médica se acoplan al cese del ejercicio, habrá una apariencia anatómica mejorada de la estructura afectada.



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