Monografías de Medicina Veterinaria, Vol.20, N°1, julio 2000
Tendonitis en equinos de deporte actualización fisiopatológica y terapéutica

[ Alternativas terapéuticas en el tratamiento de las tendinitis y desmitis ]

Las tendinitis agudas se caracterizan, ge­neralmente, por un daño en la fibra de colágeno sin una completa destrucción de ésta, o bien tendinitis acompañadas de le­sión núcleo. La terapia inicial de estas afec­ciones depende del tipo y severidad de la injuria, para esto, el clínico, actualmente se apoya en técnicas que le permiten estable­cer tratamientos y pronósticos en una for­ma más objetiva. Esto es especialmente cierto en cuadros subagudos, donde el daño en la fibra persiste aún cuando la inflama­ción aguda se ha resuelto.

Debemos agregar que hoy se cuenta con variadas drogas que potencialmente podrían utilizarse en el tratamiento de las afecciones de tendones y ligamentos. Estos tratamien­tos persiguen los siguientes objetivos:

- Disminuir la inflamación.
- Minimizar el tejido cicatricial.
- Promover la restauración de la estructura nor­mal del tendón y su función.

La disminución de la inflamación aguda se ob­tiene, la mayoría de las veces, combinando una terapia local con una sistémica. Para esto se cuenta con las alternativas siguientes:

HIDROTERAPIA FRÍA, ésta ayuda a dis­minuir los fluidos, proteínas y mediadores inflamatorios liberados desde los vasos le­sionados. Esta terapia debe ser aplicada durante las primeras 48 horas después de injuriada la estructura y por períodos de 20 a 30 minutos, dos veces al día. Para dismi­nuir la inflamación subcutánea, pueden emplearse vendajes compresivos entre los períodos de aplicación de la hidroterapia.

DIMETILSULFOXIDO (DMZ), las propie­dades farmacológicas del DMZ no son completamente conocidas, no obstante, se sabe que sus propiedades solventes y su habilidad para penetrar membranas celula­res parecen cumplir un importante rol tera­péutico. Las propiedades antiinflamatorias del DMZ se deben a su habilidad para captar radicales libres que son producidos por las células inflamatorias y tejidos isquémicos que podrían causar daño en te­jidos sanos adyacentes al sitio injuriado. Además, sus propiedades vasodilatadoras podrían ser beneficiosas en condiciones de isquemia.

ANTIINFLAMATORIOS NO ESTEROIDA­LES (AINE), la administración sistémica de éstos ayuda a disminuir la formación de prostaglandinas desde los tejidos injuriados. Aunque la respuesta inflamatoria es importan­te para el proceso reparativo, los AINE redu­cen los efectos deletéreos de ésta, sobre las fibras de colágeno y la matriz sana. Dentro de los AINE, la fenilbutazona (4,4 mg/kg dos ve­ces al día) es la que ha dado los mejores re­sultados, sin inhibir significativamente los pro­cesos reparativos. Cabe mencionar, que los AINE no deben utilizarse por períodos muy prolongados ya que potencialmente podrían producir ulceraciones gastrointestinales y afec­ciones renales.

ANTINFLAMATORIOS ESTEROIDALES, los corticoides son las drogas antiin­flamatorias más potentes con que se cuen­ta. Estas, han sido utilizadas tanto local como sistémicamente, para disminuir la inflamación y formación de adherencias. Sin embargo, los corticoides podrían producir un efecto detrimental para la reparación del tendón, ya que inhiben la fibroplasia y la síntesis de glicosaminoglicanos, procesos que son esen­ciales para la reparación del tendón. Para pre­venir estos efectos adversos se deberían uti­lizar en dosis única y mínima.

ÁCIDO HIALURÓNICO, éste presenta un rol regulador y estructural en el tejido conectivo. Se ha visto que el ácido hialurónico tiene un efecto en la proliferación, migración y dife­renciación de células. Durante los 5 a 7 pri­meros días del proceso de reparación, el ácido hialurónico aparece con un alto peso molecular y en alta concentración en el sitio de la lesión. Este aumento se asocia a pro­cesos de migración y proliferación de célu­las mesenquimales indiferenciadas.

El ácido hialurónico hidrata la matriz promo­viendo así la migración de células de repa­ración. Luego de un incremento inicial de la concentración y aumento de peso molecular, el ácido hialurónico se degrada, disminuyen­do su peso molecular, lo que al parecer pro­mueve la diferenciación de células produc­toras de colágeno y estimula la angiogénesis. El ácido hialurónico ha sido utilizado para prevenir adherencias. A pe­sar de esto, no se han encontrado resulta­dos estadísticamente significativos en las terapias utilizadas.

GLICOSAMINOGLICANOS SULFATADOS (GAG's), han sido utilizados en tratamien­tos de tendinitis. La composición de los GAG's de la matriz extracelular cambia du­rante la reparación y puede ser importante en la regulación del colágeno. Estos podrían tener un efecto terapéutico importante en la tendinitis, pero se necesita más estudios ya que su eficacia clínica aún no está clara.

BETA AMINOPROPIONITRILO FUMA­RATO (BAPN - F), es una droga que se ha evaluado como un remodelador cicatricial, inicialmente en animales de laboratorio y seres humanos y más recientemente en caballos. El Beta aminopropionitrilo (BAPN) es el nitrilo activo encontrado en las semi­llas de guisantes de olor silvestres llama­dos Lathirus Odoratus, que cuando es con­sumido por largos períodos de tiempo por animales jóvenes de crecimiento rápido, puede causar enfermedades del tejido conectivo. Aplicaciones ajustadas de BAPN temporalmente pueden alterar nuevamente la resistencia a la tracción de la cicatriz for­mada por la inhibición específica de la enzi­ma lisil oxidasa, de este modo se bloquea la diseminación de la lisina, un primer paso importante en la formación de las uniones cruzadas de fuertes enlaces covalentes del colágeno.Una breve interrupción del entre­cruzamiento del colágeno en la cicatriz for­mada nuevamente crea una oportunidad para la remodelación de la cicatriz fisioló­ gicamente beneficiosa la que puede mejo­rar la función. La toxicidad sistémica se pue­de evitar mediante el uso local de bajas do­sis de BAPN.

El uso de BAPN - F intralesional en la tendinitis aguda en el caballo ha demostra­do diferencias estadísticamente significati­vas en la mejoría de los tendones afecta­dos en ejemplares que reciben 7 - 8 mg. de BAPN - F.

En el caso de las tendinitis crónicas, éstas, son frecuentemente causadas por un desco­nocimiento de la magnitud de la lesión inicial de manera que se establecen tratamientos in­adecuados. De esta forma, el ejemplar equi­no es trabajado cuando el proceso reparativo aún no ha concluido, reagudizándose el cua­dro inicial y determinando un pésimo pronós­tico para el paciente.

Algunas terapias médicas utilizadas se ba­san en la administración sistémica de AINE por períodos de hasta 10 días. Nunca se deben utilizar corticoides, ni locales ni sistémicos. Además, el reposo debe ser ab­soluto mientras se resuelve la fase aguda del problema y luego se recomienda iniciar un trabajo moderado. También puede utilizarse DIVISO local, por un período de 8 días alter­nado con períodos de no aplicación, de igual duración, hasta completar 2 meses.

Sumado a los tratamientos anteriores exis­ten otras terapias tales como:

- LÁSER (bajos niveles), también llamada terapia láser suave o fría. Esta terapia ha sido utilizada en varios desórdenes de teji­dos blandos y esqueléticos del equino. La total extensión de los efectos terapéuticos aún no se conoce, pero se piensa que in­cluyen un incremento en la síntesis proteica, aumento de flujo sanguíneo, promueve la regeneración de vasos linfáticos y alivio del dolor. También se postula que incrementaría la acción fagocítica celular, proliferación de fibroblastos y la producción de colágeno. La extensión de estos efectos depende de las características del haz del láser (frecuencias de longitud de onda y energía), tipo de teji­do, duración y frecuencia de aplicación. Sin embargo, los resultados no son totalmente satisfactorios en el tratamiento de las tendinitis, de manera que su eficacia segui­rá siendo especulativa hasta que se conoz­ca la totalidad de sus efectos.

- TERAPIA DE ULTRASONIDO, ésta ha sido ampliamente utilizada en injurias de diferentes tejidos blandos humanos y en menor grado en animales. No obstante pese a los buenos resultados que se han obteni­do en la práctica no hay muchos estudios al respecto. El ultrasonido provoca efectos tér­micos y no térmicos que incluyen, cambios en el flujo sanguíneo, protéico, extensibilidad del colágeno y permeabilidad de membra­nas. Esta terapia parece proveer un potencial benéfico en la reparación de tejidos blan­dos, aún así, existen muchas dudas respec­to a los parámetros de tratamiento que se­rían beneficiosos y existe un daño térmico potencial que esta terapia podría provocar.

- TERAPIA ELECTROMAGNÉTICA, exis­ten evidencias de que la energía eléctrica puede influir sobre el potencial piezoeléctrico de los tejidos aumentando su metabolismo, pero no existen suficientes estudios para implementar con seguridad esta terapia.



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